El Danubio Azul

jueves, 3 de noviembre de 2011

Elena Carolina Teresa (Nene)




Elena Carolina Teresa de Wittelsbach (Familiarmente llamada Nené Nació el 4 de Abril de 1834, Pricesa de Baviera por nacimiento con tratamiento de su alteza real y Princesa heredera de Thum und Taxis por matrimonio, con tratamiento de su alteza real serenísima.


Como todos sus hermanos creció en un ambiente de gran libertad y en medio de una naturaleza salvaje en el castillo familiar en Possenhofen. Allí solía acompañar a su padre y a su hermana Isabel en sus excursiones a las montaña y su paseos por los bosques. Al contrario que su familia, Elena era católica practicante así mismo iba en muchas ocasiones a hospitales, al mismo tiempo que se encargaba de otras obras de caridad.
En la búsqueda de un buen partido para casar a su hijo Francisco José , su tía la Archiduquesa Sofía de Baviera, se fijó en la seria y humilde Elena , aunque reprobando la educación poco aristocrática que su hermana había impartido a sus hijos. Así que para ver a su hija en el trono imperial, la Duquesa Ludovica se preocupó de enseñarle el francés ( idioma oficial en las cortes europeas) sí como el complicado ceremonial cortesano español. Ambas madres acordaron reunirse en Bad Ischl con los dos jóvenes, que solo se habían visto una sola ocasión en Innsbruck.
Para la ocasión Ludovica se hizo acompañar también por otra de sus hijas, Isabel, la cual encandiló a Francisco José con su encanto, así que decidió casarse con ella pese a las críticas de Sofía. En la cena por el cumpleaños de Francisco José se sentó junto a éste a Isabel, relegando a Elena en un puesto secundario en la mesa, y durante el baile, volvió a agasajar a la que sería su prometida dedicándole el cotillón, a pesar de que estaba previsto que lo bailara con Elena. Al día siguiente pidió la mano de Isabel a su tía.
Desilusionada y afligida, Elena se sentía rechazada por el uno y traicionada por la otra.

Cumplidos los 22 años , Elena era considerada una solterona y la esperanza de encontrar un buen partido se diluía por el tiempo. Así pues su madre se dispuso a buscar un marido para su hija antes de que fuera tarde. En su búsqueda encontró al Príncipe Hereditario Maximiliano de Thum und Taxis, procedente de una importante familia del imperio que había hecho su fortuna gracias al monopolio del sistema de postas que le fue concedido por el emperador Maximiliano I.
Con el beneplácito de los padres de él , que vieron así la oportunidad de emparentar con el emperador. Ludovica lo invitó a Possenhofen para que conociera a su hija, y en esta ocasión triunfó su plan, acordándose el matrimonio de los jóvenes.

Sin embargo el Rey Maximiliano II de Baviera, tio materno de Elena, disentían en cuanto a la principesca casa de Thum und Taxis aunque, rica y de antiguo linaje, no tenía ni la realeza ni el poder de los Wittelsbach, dinastía de los que ascendían los padres de Elena, aunque en una linea colateral. Aún así Isabel, que se sentía en deuda con su hermana, intercedió en favor del matrimonio, y gracias a ella llegó el consentimiento real, acordándose que Elena seguiría manteniendo tras su matrimonio el rango de Duquesa de Baviera conjuntamente con el tratamiento de Alteza Serenísima y el título de Princesa hereditaria de Thum und Taxis .
La boda se celebró en Possenhofen el 24 de Agosto de 1858. El 22 de Diciembre, los esposos entraban en Ratisbona acogidos con un caluroso recibimiento popular .


Maxilimiano de Thum und Taxis (1834-1890)




Lo cierto es que para entonces la relación entre Isabel y Elena hacía tiempo que se había serenado, ya que ambas se querían mucho y eran confidentes, el caso es que la emperatriz tenía en Elena una fiel amiga en la que desahogar sus angustias en la corte de Viena y en los enfrentamientos con su suegra.Siempre hablaban entre ellas en Inglés una lengua incomprensible para la mayoría. También acudió , junto a su madre, a Corfú, donde Isabel se había refugiado ante la ahogante situación que vivía en Viena. El consejo dado por Elena era siempre el mismo, llegar a un acuerdo y tener paciencia con la tía Sofía.

El matrimonio consiguió ser feliz, pues a pesar de que Maximiliano no era guapo , si era un joven inteligente que supo apreciar las virtudes de Elena. Ambos encontraron rasgos comunes, como las obras de caridad, que realizaban conjuntamente.


Descendencia:
- Luisa de Thum und Taxis ( 1859-1948 ) casada con Federico de Hohenzollem-SigmaringenIs
- Isabel de Thum und Taxis (1860-1881 ) casada con el infante Miguel de Portugal duque de Braganza
- Maximiliano Maria de Thum und Taxis ( 1862-1885 ) sucesor de su abuelo como VII Príncipe de Thum und Taxis
- Alberto de Thum und Taxis ( 1867-1952 ) sucesor de su hermano a la muerte de éste como VIII Príncipe de Thum und Taxis , casado con la Archiduquesa Margarita Clementina de Austria


Luisa de Thum und Taxis


Maximiliano Maria de Thum und Taxis

Alberto de Thum und Taxis

Pero la felicidad conyugal no duró mucho y al poco crecieron las preocupaciones por el estado de salud de Maximiliano, que había engordado y envejecido en exceso Cuando los médicos encontraron el diagnostico ya era demasiado tarde pues se trataba de una patología nerviosa que no supieron curar ni los mejores especialistas llegados a Ratisbona para tratarlo. Moría poco después, a los 36 años sin haber abandonado su condición de Príncipe Hereditario.
Elena se desesperó por el dolor y pese a ello, acudió a la misa celebrada ante la tumba de su marido. Pasó mucho tiempo hasta que recobró la serenidad. Compró el castillo de Tuntzig , sobre el lago Stamberg, para estar cerca de su familia, pero una serie de sucesos la obligó a hacerse con las riendas de la herencia de sus hijos, pues su suegro acababa de morir y, tras la unificación alemana Bismarck había privado a los Thum und Taxis del monopolio del servicio postal que reportaba gran parte de los ingresos de la familia. Con la muerte de su suegro, el cargo de cabeza de familia fue cedido a su hijo Maximiliano cuando éste llegó a los 21 años, convirtiéndose en el VII Prícipe de Thum und Taxis. Pero su precario estado de salud propició que muriera anticipadamente, siendo sucedido por su hermano menor, Alberto, que no se hizo cargo del principado hasta dos años después, cuand cumplió la mayoría de edad.
Su hija Isabel la hizo abuela por primera vez, pero el parto dañó seriamente la salud de la princesa que murió al poco, a los 21 años. Elena buscó descanso, pero pasado un tiempo, en el que murió también su hijo Maximiliano, la desesperación se transformó en locura y en un deseo de alejarse del resto del mundo. No obstante, el joven Alberto dio la impresión a su madre de ser un buen príncipe, por lo que recobró mayor serenidad aunque jamás llegó a recuperarse de la muerte de su marido e hijos. Hacia el final de su vida, Elena enfermó gravemente por una inflación de la garganta que la impedía comer. Las fuerzas la abandonaron al tiempo que tenía fiebres altas y delirios. Su hermana, la emperatriz Isabel, permaneció con ella hasta el fín.

Murió en Ratisbona el 16 de mayo de 1890. El funeral se produjo en un clima de gran dolor por los habitantes de Ratisbona, siendo sepultada en la cripta de la familia Thum und Taxis en St.Emmeram´s Abbey.



St.Emmeram´s Abbey